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Lavar, planchar y enmarcar una pieza terminada

Un dechado de 1796 enmarcado, con un abecedario y un nombre bordados a punto de cruz

Respuesta corta

Lávalo, aunque parezca limpio. Meses de manoseo dejan en la tela grasas que amarillean años después, y las marcas de la cuadrícula tienen que salir antes de que las toque el calor. Agua fría, un poco de jabón suave, sin frotar y sin escurrir: saca el agua apretando con una toalla y sécalo en plano. Luego plánchalo del revés sobre una toalla gruesa, para que las puntadas se hundan en el rizo en vez de quedar machacadas. Móntalo sobre un cartón sin ácido, cosido o con alfileres por detrás; nunca con cinta ni con pegamento.

Lávalo, aunque parezca limpio

La pieza ha estado semanas en tus manos. La grasa de la piel y el polvo que se le pega están en la tela se vean o no, y son lo que convierte una Aida blanca en color té flojo diez años después de enmarcarla. Lavar ahora es la única oportunidad: cuando está tensada sobre un cartón detrás de un cristal, ya está.

Y la cuadrícula tiene fecha límite. El rotulador soluble en agua sale con agua fría y el calor lo fija para siempre, así que hay que lavar antes de planchar, no al revés. Una marca que ha pasado por la plancha ya no se va.

Cómo lavarlo

  • Agua fría o tibia en un barreño limpio. Sin lejía, sin quitamanchas y sin nada que lleve enzimas.
  • Un poco de jabón líquido suave. Mueve la pieza por el agua y apriétala con suavidad; no frotes las puntadas unas contra otras.
  • Enjuaga hasta que el agua salga clara, que en una pieza de cobertura total tarda más de lo que parece.
  • Si un rojo oscuro o un azul marino suelta color, sigue enjuagando con agua fría y no lo dejes mojado contra tela clara. Lo que mancha es el reposo, no el lavado.
  • No lo escurras nunca. Enróllalo en una toalla blanca limpia y aprieta para sacarle el agua.
  • Sécalo en plano sobre una toalla seca, del derecho, lejos del sol directo y lejos de los radiadores.

El planchado

Plánchalo cuando todavía esté algo húmedo, que es lo que hace casi todo el trabajo. La única regla que importa: la plancha va por el revés, nunca sobre las puntadas.

  • Pon una toalla gruesa y seca sobre la tabla y la pieza encima boca abajo. Las puntadas se hunden en el rizo y conservan su forma.
  • Calor medio, posición de algodón, y un paño entre la plancha y el revés de la labor.
  • Apoya y levanta en vez de arrastrar, trabajando del centro hacia fuera.
  • Las marcas del bastidor salen con la plancha si la pieza está húmeda. Si no salen, vuelve a humedecer esa zona antes que apretar más.
  • No planches nunca el derecho. Aplasta el hilo y le deja un brillo que ya no se quita.

El montaje es lo que la mantiene plana

Todo lo que decide si una pieza enmarcada sigue viéndose bien dentro de diez años se decide aquí, no en la tienda de marcos. La tela tiene que quedar plana y con tensión uniforme, sujeta por algo que no reaccione con ella.

  • Corta el cartón de montaje sin ácido a la medida del hueco del marco, no a la del diseño.
  • Busca el centro de la tela contando hilos, no a ojo, y hazlo coincidir con el centro del cartón.
  • Cose los márgenes de lado a lado por detrás con hilo resistente, tirando de lados opuestos por turnos, o sujétalos al canto del cartón con alfileres inoxidables.
  • Nunca cinta adhesiva, nunca pegamento, nunca cartón autoadhesivo. El adhesivo amarillea, cala hasta el derecho y no se puede deshacer.

Con cristal o sin cristal

El bordado se enmarca tradicionalmente sin cristal, que es lo que deja ver la textura y deja respirar a la tela. El cristal lo protege del polvo y de los dedos curiosos, y las dos opciones valen — pero si hay cristal, las puntadas no pueden tocarlo.

Usa una ventana de paspartú, o un separador dentro del marco, para que quede aire entre el cristal y la superficie. Las puntadas apretadas contra el cristal se aplastan, y cualquier condensación en la cara interior pasa directa a la tela. Y cuélgalo en cualquier sitio que no reciba sol directo: el hilo DMC es sólido al lavado, no a cinco años de sol de tarde.

O acabarlo en el bastidor

Una pieza pequeña queda bien dejada en un bastidor de madera, y son veinte minutos en vez de un viaje al enmarcador. Recorta la tela unos 4 cm por fuera del aro, pasa un hilván alrededor del borde, tira para cerrarlo por detrás y remátalo. Un círculo de fieltro pegado por detrás tapa los pliegues y deja fuera el polvo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede lavar un bordado terminado?
Sí, y conviene hacerlo. A mano, en agua fría o tibia con un poco de jabón suave, sin frotar y sin escurrir. Enróllalo en una toalla para sacarle el agua y sécalo en plano.
¿Destiñen los hilos al lavarlos?
El hilo DMC es sólido al color, pero los rojos fuertes y los azules oscuros pueden soltar algo de tinte en el primer lavado. Enjuaga con agua fría hasta que salga limpia y no dejes la pieza mojada con un color oscuro apoyado en tela clara.
¿Cómo se quitan las líneas de la cuadrícula?
Enjuagándolas con agua fría antes de que la pieza se acerque a una plancha. El calor fija el rotulador soluble para siempre, y una línea planchada se queda ahí.
¿Hay que planchar un bordado terminado?
Plánchalo del revés sobre una toalla gruesa, con un paño entre la plancha y la tela, cuando aún esté algo húmedo. Nunca pongas la plancha sobre el derecho de las puntadas.

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Actualizado el 6/10/2026